Gabriel Garcia Marquez
"No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad"

Robert Louis Stevenson
"Vale más vivir y morir de una vez, que no languidecer cada día en nuestra habitación bajo el pretexto de preservarnos"

Aldous Huxley
"El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin disminuir la felicidad de los demás"
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lunes, 15 de noviembre de 2010

Prosperidad y felicidad: ¿juntas o separadas?

Por Xavier Serbia
Me sorprende cuando algunos grupos llenan los espacios de discusión para indicarnos que tenemos que vivir en un submarino amarillo cantando "all we need is love" para ser felices.
Las críticas llueven. Que si los que viven en los países ricos son desdichados, enfrentan desintegración familiar, viven en estrés todo el día trabajando, no tienen valores familiares, mucho robo, matanzas y la lista sigue. Todo culpa del maldito dinero y por querer tener crecimiento económico.
O sea, que los que viven en los países más prósperos son infelices y los que viven en las hermosas tierras del Togo junto a la naturaleza son las personas con más amor, unión familiar, menos matanza y robos en el mundo. Ellos no tienen nada de estrés porque viven con las comodidades que la pacífica naturaleza les ofrece. Como si la historia de Caín y Abel, Hamlet, de Antonio o de Shylock son materia prima de las sociedades prósperas.
Entonces, siguiendo esta línea de pensamiento, no sería descabellado concluir que la prosperidad no hace feliz a los habitantes que viven en los países ricos. Sin embargo, aquellos con menos prosperidad son más felices.
El tema de la relación entre dinero y felicidad a estado en la mente de muchos desde centurias. Desde Aristóteles hasta Bentham, Mill y Adam Smith el tema de la felicidad y el dinero han estado en el trabajo de economistas y filósofos.
Incluso hay un área de la economía, llamada economía de la felicidad, donde economistas y sicólogos combinan sus neuronas para definir, estudiar y medir la felicidad de los individuos y sociedades.
Los debates floran. Están aquellos que se concentran en que la felicidad nacional no necesariamente incrementa con el ingreso todo el tiempo; que la felicidad está en otras áreas como el amor, la familia, la cultura; o que una vez cumpliste con tus necesidades básicas, el dinero pasa a un plano secundario o irrelevante en relación a la felicidad.
¿Son los miembros de los países más prósperos menos felices? No. Contrario a la creencia de los "submarinos amarillos" la realidad es que: 1) los países más prósperos ofrecen más oportunidades de lograr el mayor potencial de felicidad, y 2) la felicidad no se condiciona sólo al sistema sino también al individuo.
Hay una relación positiva entre aumento de ingresos y satisfacción personal. La encuesta realizada por Gallup a miles de personas procedente de 155 países entre 2005 y el 2009 muestra claramente que estar satisfecho con la vida es mucho más alto en países con mayor ingreso per capita. O sea, los lugares en áreas como Norte America, Europa del Oeste, Japón, Australia y Arabia Saudita son países ricos con una alta satisfacción entre 7.5-8.5. Mientras que en el sur de África, Haití y Cambodia indican una baja satisfacción de entre 3.1 y 4.5.
Cierto que hay países con menos ingreso per capita e indican una alta satisfacción - por ejemplo Costa Rica es uno-. Pero, la tendencia indica que un alto nivel de ingreso per capita se correlaciona con un alto nivel de satisfacción por la vida.
Aunque estamos hablando a nivel agregado - el total de la gente-, el sentido común y nuestra experiencia nos pueden ayudar a comprender que puede haber casos de personas de países más pobres felices y personas infelices en lugares con ingreso más alto.
¿Por qué? Porque la felicidad no es sola y exclusivamente del país. También entra en la ecuación el individuo. Hay un escrito muy interesante* donde tres sicólogos hablan que la felicidad contiene tres determinantes:
La parte neurobiológica de las personas (50%). Temperamento, personalidad y otras características de nuestra personalidad que están en nuestro "DNA".
Las circunstancias (10%) que incluye factores geográficos como la región, culturales, demográficos -edad, género y raza o etnia-; factores circunstanciales como historia personal, eventos que marcan como traumas, accidentes o ganarse un premio. También están los factores circunstanciales como son el estado marital, ocupación, seguridad, ingresos, salud y afiliación religiosa.
La actividad intencional (40%) que son las cosas que pensamos y acciones que tomamos en nuestra vida diaria. Le llaman intencional porque nosotros escogemos los pensamientos y las acciones. Y muchas veces esos pensamientos y acciones lo hacemos un hábito aunque pareciera parte de nuestro DNA.
Por eso, podemos encontrar individuos que tienen todas las comodidades que un togoles dejaría hasta la camiseta con el fin de tener una cuarta parte de ellas. Sin embargo, la persona es infeliz. ¿Acaso no vemos los dramas de tantos artistas, deportistas o personas públicas que son infelices a pesar de tener tanto? ¿La razón? El problema puede ser de genética, puede ser circunstancias que se están viviendo y/o simplemente eligen conscientemente vivir infelices. lo mismo le puede pasar a una persona viviendo en un país con menos privilegios y viceversa. El punto es que no podemos alejar la prosperidad de la felicidad. La felicidad está condicionada al nivel de prosperidad económica como también al individuo.
Cierto que el dinero no es el único pasaje para la felicidad. Pero, cierto que puede comprar mucha satisfacción de vida. Solo piensa esto: ¿Quién crees que estará más satisfecho con la vida: aquel individualmente feliz viviendo en un país con muy bajo nivel de ingreso per capita o aquel individualmente feliz viviendo en un país con un alto nivel de ingreso per capita?
Al final, tú decides.

*"Pursuing Happiness: The Architecture of Sustainable Change"

martes, 7 de septiembre de 2010

Tal Ben-Shahar’s keys to happiness

Tal Ben-Shahar is a professor at Harvard Business School whose course on happiness and positive psychology is the most popular ever run at the university. Here are his 6 tips on achieving the state of mind that will let you perform to your potential.


1. Give yourself permission to be human. When we accept emotions — such as fear, sadness, or anxiety — as natural, we are more likely to overcome them. Rejecting our emotions, positive or negative, leads to frustration and unhappiness.

2. Happiness lies at the intersection between pleasure and meaning. Whether at work or at home, the goal is to engage in activities that are both personally significant and enjoyable. When this is not feasible, make sure you have happiness boosters, moments throughout the week that provide you with both pleasure and meaning.

3. Keep in mind that happiness is mostly dependent on our state of mind, not on our status or the size of our bank account. Barring extreme circumstances, our level of well being is determined by what we choose to focus on, and by our interpretation of external events. For example, do we see the glass as half full or half empty? Do we view failure as catastrophic, or do we see it as a learning opportunity?

4. Simplify! Generally, we are much too busy, trying to squeeze in more and more activities into less and less time. Quantity influences quality, and we compromise on our happiness by trying to do too much.

5. Remember the mind-body connection. What we do — or don"t do — with our bodies influences our mind. Regular exercise, adequate sleep, and healthy eating habits lead to both physical and mental health.

6. Express gratitude, whenever possible. All too often we take our lives for granted. Learn to appreciate and savor the wonderful things in life, from people to food, from nature to a smile.



viernes, 14 de agosto de 2009

5 Personal Core Competencies for the 21st Century

By Sean Silverthorne August 13th, 2009 @ 5:32 am
Every epoch requires people and organizations to develop core competencies or skills needed to be successful. In the time of Henry VIII (yes, I am watching The Tudors), key competencies to master probably included fealty to a powerful lord and skill with a rapier. Not so much in demand today, however. What are the core competencies needed in this century? Harvard Graduate School of Education professor Helen Haste has identified five that we should begin teaching our students. We business managers should also consider how to bring these skills to our companies and careers. Managing Ambiguity. “Managing ambiguity is that tension between rushing to the clear, the concrete, and managing this ambiguous fuzzy area in the middle. And managing ambiguity is something we have to teach. Because we have to counter the story of a single linear solution.” Agency and Responsibility. “We have to be able to take responsibility and know what that means. Being an effective agent means being able to approach one’s environment, social or physical, with a confidence that one actually will be able to deal with it.” Finding and Sustaining Community. “Managing community is partly about that multitasking of connecting and interacting. It’s also, of course, about maintaining community, about maintaining links with people, making sure you do remember your best friend’s birthday, that you don’t forget that your grandmother is by herself this weekend, and of course recognizing also that one is part of a larger community, not just one’s own private little world.” Managing Emotion. “Really it’s about getting away from the idea that emotion and reason are separate… Teaching young people to manage reason and emotion and not to flip to one or the other is an important part of our education process.” Managing Technological Change. “When we have a new tool, we first use it for what we are already doing, just doing it a bit better. But gradually, the new tool changes the way we do things. It changes our social practices.”